03 Oct Ángel Martín vuelve a escena con Somos monos: humor afilado contra la era digital
Hablamos de «Somos Monos» lo nuevo del canalla Ángel Martín, un monologo que dará a qué pensar a más de un@.
Ángel Martín no es un cómico cualquiera. No hablamos de un chistoso de bar ni de alguien que sobrevive con cuatro gags reciclados de Twitter. Estamos ante uno de los tipos que ha sabido darle la vuelta a la comedia en España, llenar dos veces el Movistar Arena (2023 y 2024) y, aun así, no perder las ganas de seguir pinchando donde más duele: en nuestro día a día.
Su nuevo proyecto se llama Somos monos y lo ha cocinado a fuego lento durante dos años. No lo ha hecho en silencio, porque mientras tanto se ha marcado una gira de 51 fechas con Nuevo material. Pero ahora llega la pieza gorda, esa con la que busca que nos riamos mientras nos damos cuenta de que hemos dejado de usar el cerebro más de lo que nos gusta admitir.
Un espejo incómodo con sonrisa de cómplice
Somos monos no es un monólogo cualquiera. Es un recordatorio con ironía de que vivimos atrapados en pantallas, redes sociales y estímulos que nos convierten en versiones low cost de nosotros mismos. Que sí, que las notificaciones son adictivas, que TikTok te roba horas y que todos hemos terminado viendo vídeos que ni nos importaban.
El discurso de Martín no se queda en la crítica amarga. Tiene esa mezcla rara de bofetada y abrazo: te dice “estás perdiendo el tiempo con gilipolleces”, pero al mismo tiempo te susurra “tranquilo, no eres el único idiota enganchado a esto”. Y ahí está la clave.

Cerebros en modo 0,0%
En uno de los fragmentos de Somos monos, Martín suelta la metáfora perfecta: igual que existen las cervezas 0,0%, también existen los cerebros 0,0%. Esa sensación de abrir la nevera para guardar algo que iba al armario, ese vacío mental que nos convierte en autómatas, esa incapacidad de pensar sin Google como salvavidas.
Lo dice claro: internet no solo nos roba el tiempo, también nos roba la capacidad de actuar sin manual. Ya no cocinamos un huevo frito sin tutorial en YouTube, ni opinamos sin miedo a que un desconocido nos reviente en los comentarios desde la otra punta del planeta. La comedia aquí no es un fin, es un bisturí que abre en canal lo que todos pensamos y pocos decimos.
Una gira que arranca con todo vendido
La propuesta ha conectado. Antes incluso de levantar el telón, las entradas están volando. Bilbao abre el fuego en el Teatro Campos Elíseos Antzokia con dos noches sold out. Terrassa, lo mismo. Después vendrán Tarragona, Ávila, Palencia, Ferrol, Vigo, Barcelona y, cómo no, Madrid, donde se marca nada menos que 11 funciones en el Teatro Fígaro. Y esto no es una gira rápida: Martín estirará el viaje hasta finales de 2026, con cerca de 40 fechas ya confirmadas y más en camino.
El público no solo quiere reírse, quiere escuchar lo que otros callan. Y ese es el verdadero gancho de este espectáculo.
Humor como vacuna contra la inercia
Lo fascinante de Somos monos es que no pretende dar lecciones desde un pedestal. Martín no es el profesor serio que dicta cátedra sobre el fin de la civilización digital. Es más bien el colega cabreado que te dice en la barra del bar: “tío, nos estamos volviendo idiotas”. Y lo hace con humor, con ese sarcasmo afilado que incomoda pero también libera.

Porque lo cierto es que nos reímos, sí, pero entre carcajada y carcajada nos reconocemos en la caricatura. Ese scroll infinito en redes, ese miedo al silencio, esa dependencia de lo inmediato. El espectáculo juega con todo eso y lo convierte en un espejo incómodo que nadie puede esquivar.
Somos monos, y lo sabemos
La frase que da título al show no es un insulto. Es una constatación. Hemos dejado de usar el cerebro a plena potencia, nos hemos convertido en seres que reaccionan más que piensan. Y la comedia, cuando es inteligente, sirve justo para eso: para poner las cartas sobre la mesa y reírnos de la miseria compartida.
Ángel Martín, con Somos monos, no solo confirma que es uno de los grandes de la comedia española actual. También demuestra que el humor puede ser más transgresor que cualquier discurso serio. Que a veces hace falta una carcajada para asumir que, efectivamente, nos estamos apagando.
Conclusión canalla
Somos monos no es solo un monólogo: es una llamada a despertar, disfrazada de chiste. Un show que arranca en Bilbao y recorrerá media España con un mensaje tan simple como brutal: o reaccionamos, o acabaremos viviendo como primates adictos a la pantalla.
Y la respuesta del público lo deja claro: necesitamos reírnos, pero sobre todo necesitamos que alguien nos recuerde que seguimos teniendo cerebro… aunque lo usemos cada vez menos.