Así follan los españoles: Salen estudios de lo que más nos gusta

Bienvenidos canallas, a otra entrega de periodismo de barrio y callejero, de ese que entra como un chupito de Jäger.


Directos y sin filtros y con sabor a verdad. Aquí venimos a hablar del sexo de calle, del que se practica entre semana con el pantalón a medio quitar y el móvil en modo avión. Porque sí, en este país nos gusta el meneo. Pero lo hacemos como todo lo demás: a nuestra manera, con un toque de improvisación, un poquito de vergüencita y, a veces, con más ganas que técnica. En Madridcanalla nos hemos tirado de cabeza a los datos, a las encuestas y a los testimonios de la fauna sexual ibérica para contarte cómo se lo monta el personal por estos lares.

Práctica sexual es cualquier actividad en la que una o varias personas se tocan, se lamen, se masturban, se besan o se lo montan con el objetivo de pasarlo bien y/o acabar empapados de sudor y endorfinas. Aquí vale todo (siempre que haya consenso y ganas).

Puede ser a solas (porque tú también te mereces amor del bueno), en pareja, en trío o en formato orgía, según el hambre que tenga cada uno. Lo importante es que nadie salga de ahí con cara de “mejor me hubiera quedado en el sofá viendo Netflix”.

Las 5 prácticas más comunes en España (según estudios y lo que se huele en la calle)

Sexo oral (92%) – Líder indiscutible. Se lo montan más con la boca que con las manos. Es el aperitivo y a veces también el plato fuerte. Se practica más que el padel, y con más entusiasmo.

Coito (90% aprox.) – El de toda la vida, el mete-saca de manual. Aunque ya no es lo único, sigue estando en el top. Será por la costumbre o porque aún no han descubierto otras maravillas.

Masturbación (89%) – No falla. A solas, en pareja o con ayuda de tecnología que vibra más que el móvil en modo terremoto. El que diga que no lo hace, miente.

Besos y caricias – Parece que son de peli romántica, pero no hay polvo sin antes arrimar el hocico. Aunque con las apps de ligoteo, a veces pasamos del calentamiento y vamos directo al tercer acto.

Juguetes sexuales – ¡Boom! Bienvenidos a la era del succionador, del plug anal y del arnés con sorpresa. El mercado del juguete adulto va en alza, y en Madrid ya hay más sex shops que farmacias 24h.

¿Y qué pasa con lo “alternativo”? ¿Nos va el salseo o somos de sota-caballo-rey?

Aquí empieza el buen chisme. Porque una cosa es lo que se hace, y otra lo que se cuenta.

  • El anilingus (también conocido como beso negro) solo lo practica el 18% de la población, según algunos estudios. ¿Vergüenza? ¿Desconocimiento? ¿Mal marketing? Puede ser. Pero lo cierto es que en España todavía nos cuesta meter lengua donde no entra la luz.
  • El BDSM va ganando terreno, sobre todo entre jóvenes que se han tragado 50 sombras de Grey con palomitas. Que si ataduras, que si dominación, que si palabras seguras tipo “pepino”. Madrid, con su rollo underground y moderno, ya tiene clubs y fiestas temáticas para los más valientes.
  • El sexo tántrico y otras movidas espirituales… bueno, eso ya es para los que han leído más de tres libros de autoayuda y comen quinoa sin quejarse. En España, eso aún suena a yoga con final feliz.

Dónde se practica: el mapa del meneo español

Aquí somos tradicionales, sí, pero con calle. La cama sigue siendo la reina. Porque es cómoda, discreta y no te clava muelles como el asiento trasero de un coche. Pero también se juega en otros terrenos:

El sofá, por cercanía y por no tener que levantarse mucho.

El coche, clásico de instituto y de padres divorciados.

La ducha, aunque siempre hay riesgo de caídas, resbalones y acabar con jabón en el ojo.

Lugares públicos, para los más valientes o más calientes. Parques, baños de bares, portales a oscuras… Madrid es una ciudad de oportunidades.

¿Cuánto se folla en España? ¿Somos unos viciosos o unos flojos?

Ni lo uno ni lo otro. Según las encuestas más fiables (las que la gente contesta sin que les mire su madre), la frecuencia media de relaciones sexuales en España está entre 1 y 3 veces por semana. Luego están los que lo hacen cada día y los que llevan más polvo acumulado que el trastero.

Madrid, como buena capital canalla, es una ciudad de extremos: aquí hay gente que se lo monta cada día con desconocidos, y otros que llevan desde la pandemia sin mojar ni las plantas.

Protección: el condón y la pereza

Aquí viene el bajón, canallas. El uso del preservativo va cayendo con la edad, sobre todo entre mujeres de más de 40. Y eso no es buena señal. Porque aunque no haya riesgo de embarazo, las ETS siguen tan activas como los grupos de WhatsApp de madres del cole.

Conclusión: folla todo lo que quieras, pero no juegues al despiste con tu salud. Que luego vienen las visitas al dermatólogo con cara de “no sé cómo ha pasado”.

España no será el país del Kama Sutra, pero tampoco se queda corto

Los españoles no somos unos fieras ni unos santos. Somos de lo que se presenta: del aquí te pillo y del “¿nos vemos después de unas cañas?”. A veces con fuegos artificiales y otras con risas y torpeza. Pero siempre, o casi siempre, con ganas de pasarlo bien.

Así que ya lo sabes, canalla: fóllate los prejuicios, explora lo que te pida el cuerpo, cuídate mucho y no te olvides de disfrutar como se disfruta en Madrid: con ganas, sin prisa, y si puede ser, con buena compañía.

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