¿Por qué el tardeo ha conquistado la fiesta en España?
Te contamos nuestro punto de vista y lo que pensamos, del por qué este cambio de habito en Madrid y en el resto de España
POR MADRIDCANALLA
Es el cambio más lógico que ha tenido la fiesta española en los últimos 20 años, y por eso ha triunfado tanto
Primero, por cansancio geneneracional. La generación que creció con el mito de salir de fiesta hasta las 6 de la mañana sigue queriendo bailar y socializar, pero ya no quiere pagar el peaje del domingo entero en la cama o en el sofá. El tardeo te da la energía de la discoteca con horario de vermú largo. Empiezas a las 16h/17h con una caña y continuas cuando se te calienta el «ozico» con unas tapas, empiezan las conversaciones largas e interesantes, meneas el cuerpo y te piras a casa a las 00h o 2 de la mañana. Duermes y al día siguiente tienes vida.
Segundo, cambió la economía del ocio. Para un bar ya no compensa abrir solo de noche. Con el tardeo convierten la tarde, que antes estaba muerta, en su hora punta. Por eso en Madrid ves que el eje Malasaña, Chueca, La Latina y Ponzano se llena desde las 4 de la tarde, y sitios como Florida Park en El Retiro, la Azotea de Círculo de Bellas Artes o el Viajero en La Latina han apostado por sesiones de DJ, coctelería de autor y carta de tapas. Lo que era previa ahora es la fiesta.

Y tercero, es una tendencia que viene de arriba. Ibiza, que inventó la noche eterna, ahora vive más el día. Ushuaïa, Blue Marlin o Destino hacen sold Out con fiestas que empiezas a las 17h y llegan al pico al atardecer. Los festivales también empiezan a sonar más pronto. Es una tendencia compatible con la cultura de las terrazas en la calle que tanto nos gusta por nuestro clima.
Al final el tardeo funciona porque recupera algo muy español que habíamos perdido: El vermú largo con los amigxs. Solo que ahora con mejor sonido, mejores Djs y sin tener que pedirte la mañana libre el lunes.
Y quizá ahí está la verdadera clave de todo esto. El tardeo no ha tenido que inventarse una nueva forma de salir. Ha cogido costumbres que ya estaban ahí y las ha cambiado de horario.
Porque quedar para tomar algo después de comer no era ninguna novedad. Lo nuevo es que esa caña pueda convertirse en dos, que aparezca un DJ, que el bar baje las luces, que alguien empiece a bailar y que a las ocho de la tarde tengas el cuerpo pidiendo otra ronda.
También ha cambiado la manera de entender el tiempo libre. Ya no todo tiene que concentrarse en la madrugada. El fin de semana se estira y la tarde gana protagonismo como momento para quedar, comer, beber y escuchar música. Una fórmula que encaja especialmente bien en ciudades como Madrid, donde salir a la calle forma parte del propio ritual.
Y los locales lo han entendido rápido. Si antes la tarde era el espacio entre la comida y la primera copa de la noche, ahora puede convertirse en una franja con personalidad propia. Sesiones de DJ, terrazas, cócteles, música en directo y propuestas gastronómicas hacen que el plan pueda empezar mucho antes de que aparezca la luna.
La jugada también tiene otra ventaja: permite salir sin hipotecar el día siguiente. Puedes empezar a las cinco, pegarte unas buenas horas de fiesta y decidir cuándo cortar. Para algunos será a las diez. Para otros, cuando ya no sepan si están en el bar o en el after. Pero la posibilidad de elegir cambia bastante las reglas.
Por eso el tardeo ha calado tanto entre quienes ya no quieren que salir de fiesta signifique necesariamente acabar desayunando churros. Hay ganas de bailar, de ver gente y de pasarlo bien. Lo que ha cambiado es el horario.
Y viendo cómo han respondido los bares, las terrazas, las salas y los propios clientes, todo apunta a que aquella vieja frase de “nos tomamos una y nos vamos” necesita una actualización.
Ahora puede empezar a las cinco de la tarde.
Y sabemos perfectamente cómo acaba.
